El diálogo fue a gritos nerviosos y bastante menos cortés de lo que mi habilidad escritora me permite plasmar:
- Si sabes que es bravo amárralo.
-Si le pasó algo a tu perro ahorita lo llevamos a una veterinaria.
-Mony*, le pasó algo al perro?
-No.
-Si sabes que el perro es bravo amárralo.
-Estamos hablando de perros, entiende, no hay mucho qué razonar, se salió de la cochera y no lo voy a tener amarrado ahí adentro. Perdón
-Idiota.
-Qué me dijiste, pendejo? Qué quieres pues?
-Qué, crees que te tengo miedo? Cuando quieras.
-Pues de una vez, aquí estamos los dos. A qué te esperas. Ya ves? Ya se te cayeron los güevos, pendejo. Vete a chingar a tu madre.
-Chinga a tu madre, pendejo.
Uno de esos fui yo.
*Nombre inventado.
Imagen del día
Good times.

2 comentarios:
Cuenta hasta dos y cuéntaselo a quien más confianza le tengas.
Easy, easy...
*diez, diez hehehe.
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