-A güevo, nos pasamos las fotos. Suerte.
Tren Milano-Zurich. James Mason, que se sentaba junto a mi me dijo que iba a hablar con su amigo para ver si me permitían pasar la noche en su casa, tú sabes, llegar a una ciudad donde "I don't think they even have a word for cheap" y cuya vida se acaba apenas se pone el sol no era la mejor de las ideas. No aceptó, así son los güeros y qué te digo. James me ofreció dinero para el hostal, yo no lo necesitaba, necesitaba una puta llave, metralleta, hacha o algo para abrir la puerta del hostal que cerraba a las 20h. Que por cierto no sabía, y nunca supe, donde estaba.
Debí tomar el dinero.
Salí de la estación, pregunté por el hostal, "about 2 miles that way, near the zoo. But It's closed now, I could take you there, tho... " No, pos no, con eso que me quieres cobrar en mi rancho me subo al taxi, como y tomo como rey. Caminé. Mucho. Regresé a la estación.
Bueno, ando de caballo de Marlboro, ¿no? Pues órale, a dormir en la sala de espera por andar de guapo, de todas maneras, con todo mi equipaje no podría pagar una sola muda de ropa de un Zuriqueño así que los espantados tienen que ser ellos, no yo. En eso estaba cuando entró un policía bastante correcto y me señaló un letrero en alemán que decía 9:00 am volkwagen siemens adidas hitler 9:00 pm. Y dijo algo en alemán, supongo que fue algo así como "Buenas noches, señor pordiosero, por favor pase a chingar a su madre con su hedor a otro lado. Gracias." En su descargo debo decir que me salvó de una torticolis. No tuve oportunidad de darle las gracias.
Deambulé por lo que supongo que es el centro de Zurich durante un par de horas, lo único que estaba abierto era un café, dos prostibulos y una kebab-ería y unos hoteles a precios prohibitibos para mi, así que me dije, con fines netamente económicos, qué tan cara puede ser una puta por estos rumbos. Think again, clever boy. Ni modo, a tomar un cafecito por ahí porqué la noche se antoja muy pinche larga.
Entre morenos nos conocemos y nos entendemos, supongo que hay algo en los rubios que nos hace pensar que no los merecemos o algo por el estilo, un pedo muy acomplejado si ustedes quieren, pero no menos real, cuando menos en términos generales. Se me acercó un iraní avecindado en Zurich desde hacía mucho tiempo con look de Jo Jo Jorge Falcón y muy amablemente me gorreó un café, al tiempo que acusaba de perra malnacida a la mesera por cobrarle 5 veces la misma cerveza a un suizo chaparrito, bonachón y hasta las manitas de contento que se apresuraba torpemente a pagar la cuenta todas las veces que la mesera pasaba por ahí. Además el iraní me confesó su odio jarocho hacia Estados Unidos y George Bush en lo particular, que había combatido en no se qué pinche guerra y que su mamá era una santa. Casi le creo.
A eso de las 4:00 nos corrieron del café. La estampa debió ser simpática, un iraní con pinta de colombiano, un mejicano con pinta de musulmán y un suizo ahogado en alcohol atravesando la calle hacía un lugar donde la especialidad eran los Kebab's y las papas a la francesa. Era un lugar pequeño bajo el nivel del piso que estaba lleno de prostitutas hambrientas y cuarentones borrachos hambrientos de prostitutas. El iraní me ofeció un kebab y yo cortésmente lo rechacé; no le iba a pagar la cena al hijo de puta, pero el suizo ni tardo ni perezoso se ordenó sus papas a la francesa que el iraní y yo con gran prestancia le ayudamos a comer. En eso estaba yo cuando se me acercó un suizote cuarentón con una Heineken en una mano y un vaso en otra; me dió el vaso sirvió una generosa porción de cerveza y me dijo cheers... o eso quiero creer. Me tomé la cerveza y salí de ahí antes de quedarme a averiguar si nada más me andaban tanteando antes de empezar un todos contra todos o el alcohol los había vuelto simpáticos a todos nada más.
Debí quedarme.
Eran las 6 de la mañana y entré a la estación, para mi sorpresa la sala de espera estaba abierta, Yo esperaba que abriera hasta las 9. Dormí.
A las 9 de la mañana llegó un poli muy amable y me dijo algo en alemán, entendió perfectamente que ni una palabra del idioma y me dijo, en pefecto inglés, algo así como, Excuse me sir, we're about to close this waiting room, but you can move to the next one, that's the one for the day.
Por cierto, el agua de las fuentes de Zurich es potable. Y deliciosa.

Foto 1: Miedo, ¿Yo?
Foto 2: Zurich, ahí te voy.
PD: algo que se me olvidó contar fue que le alegré la noche a un padrote y a los parroquianos de su bule al preguntar si ellos tenían una camita que me prestaran para tirar una jeta.
PD2:El bule estaba chido. Las putas también.
PD3: Si alguien sabe cómo poner pies de foto, dígame.
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